Comprar para rehabilitar en el carrer Major y entrar con la casa vacía

Comprar para rehabilitar en el carrer Major y entrar con la casa vacía

Cada año llegan compradores a Alcarràs que quieren rehabilitar casas antiguas de l’Centre, y antes de entrar el equipo hay que sacar tres niveles: planta baja, primera de alcobas y la falsa bajo teja. El vaciado se organiza para que nada detenga los plazos ni la obra.

Cuando llega nuestro furgón a estas medianeras con fachadas estrechas o bloques del Eixample, todo tiene hora marcada porque el camión espera en un ensanche cercano o justo frente al portal si hay acera ancha. La falsa se sube por peldaños fijos o escalera de mano según cada vivienda y eso define las jornadas.

La fecha de entrega del trabajo cuadra con la agenda de los albañiles porque cerramos el plazo antes de tocar nada dentro, asegurando que la salida coincida exactamente cuando se inician las reparaciones generales en esas casas llenas de madera maciza o fruta dulce almacenada hace años.

Quien rehabilita necesita ver el muro, el forjado y la viga

Vaciar una vivienda antes de reformar tiene un fin claro: dejar la estructura al descubierto para que el arquitecto mida y el constructor presupueste con precisión sobre lo existente. Se retira todo el contenido desde las tres plantas hasta los corrales, pero paredes, suelos e instalaciones fijas permanecen en su sitio para que el equipo de obra decida qué hacer con ellas.

Nuestra visita de medición analiza cinco puntos clave: metros y niveles reales por estancia; tipo de carga ya sea mueble macizo o chatarra; accesos como ascensor o tiro de escalera; zonas especiales con pinturas, aceites agrícolas o fibrocemento que requieren gestor autorizado; y la ubicación exacta para el camión. Así se elabora una hoja detallada donde figuran metros cuadrados, volumen real y características específicas del mobiliario.

El desglose final incluye mano de obra, transporte y fracciones con tratamiento especial más tasas del gestor. Del total restamos todo lo recuperable: electrodomésticos funcionales, hierro, aluminio o cobre que bajan la cifra. Cada pieza maciza de madera antigua, cada saco agrícola almacenado o cada bidón tratado se documenta para ajustar el precio final exacto.

La falsa se despeja al principio, con la claridad que entra por la teja

En las falsas de una casa del Centre se esconden colchones viejos, marcos, maletas de cartón y muebles que suben enteros o bajan despiezados según el acceso. El trabajo aprovecha media mañana para vaciar con buena luz y dejar la escalera libre después. La forma de subir cambia las horas: peldaños fijos necesitan menos tiempo que una escalera de mano, un dato que se anota antes de empezar cualquier visita.

Aquí todo entra por el carrer Major o patios estrechos donde camiones grandes esperan en la calle y piezas viajan a hombros. La falsa bajo teja es lo más difícil; su subida depende si hay escalera fija o hay que llevar material poco a poco con herramienta propia. Cada metro cuadrado, cada nivel y tipo de carga cuentan para fijar un importe cerrado antes de poner el pie dentro.

Materiales como maderas macizas, hierro oxidado del corral o placas de fibrocemento tienen destino distinto en la planta de tratamiento. Si aparece algo inesperado, se toma foto al propietario primero; si no hay acuerdo escrito para tocarlo de nuevo, ese lote queda fuera y el trabajo sigue con lo pactado.

Lo que no supera el giro se despieza en la planta de arriba

Tres cuerpos del armario y el somier bajan por piezas tras desarmarlos en la planta superior, mientras que antes de mover cualquier elemento se forran peldaños, barandilla de madera anclada al muro e jambas para evitar marcas en estas casas. Ese trabajo manual es una partida visible donde cada pieza recorre tramos cortos con giros cerrados y escaleras sin ascensor, subiendo a mano hasta el ensanche más cercano si la vía lo exige.

Sesenta minutos de visita anotan metros reales por estancia: falsas bajo teja, corrales traseros o cobertizos al fondo donde guardan aperos agrícolas. El camión espera fuera y quien prefiere grabar el recorrido con móvil recibe hoja detallada igual que si hubiera visitado la vivienda en persona.

Todos los documentos, joyas y álbumes viajan seguros hasta Lleida capital o cualquier partida de regadío del Segrià, separados por cajas antes de devolver las llaves. El equipo trabaja allí mismo donde se guarda fruta dulce en madera maciza, electrodomésticos funcionales con años de uso o maquinaria pequeña que necesita transporte especializado.

En el carrer Major la carga se reparte en tandas cortas

El carrer Major tiene calzada justa para el trabajo habitual del camión. Situamos la furgoneta en un punto practicable y pedimos permiso municipal si el tramo lo exige, avisando también a los vecinos de las casas contiguas por si necesitan sacar su coche con antelación.

La carga avanza en tandas cortas para dejar siempre libre paso entre viaje y viaje. Esto evita bloqueos prolongados en la calle estrecha mientras extraemos muebles o equipaje del interior, garantizando que el flujo de peatones se mantenga sin interrupciones molestas durante todo el proceso.

En los edificios centrales cargamos por escaleras fijas hasta las falsas bajo teja y subimos manualmente lo necesario. En zonas como Eixample usamos ascensor cuando está disponible para agilizar las cargas desde plantas altas, aprovechando así que muchos bloques modernos facilitan este acceso directo al camión de recogida.

El día que entra la obra se fija junto a las jornadas de vaciado

La hoja que se firma al principio es fundamental porque fija las jornadas del vaciado junto a los días para devolver las llaves y el plazo escrito sirve encajar esos tiempos con los gremios. Al aceptar un presupuesto cerrado antes de entrar nadie, la jornada queda reservada automáticamente, cerrando así tanto el importe como los plazos sin margen para imprevistos. Este documento es una hoja simple que va desde la entrada hasta la salida definitiva del camión.

Escribir hacia atrás a partir de las fechas reales deja espacio justo para finalizar con un barrido completo y tomar fotografías detalladas antes de marchar. En el día exacto en que llega el equipo, se coordinan los movimientos necesarios considerando si hay ascensor o solo escaleras en Alcarràs y su entorno rural.

Cada estancia tiene su tiempo asignado según lo anotado tras la visita: metros reales, volumen con armarios abiertos y tipo de contenido. Esto permite saber qué horas dedicarse a subir por peldaños fijos en las falsas bajo teja del Centre o usar el camión directamente cuando hay acera ancha en los bloques nuevos.

El aparador y la arca se revisan pieza a pieza

Todas las piezas recuperables se inspeccionan una por una para separar lo que tiene salida en segunda mano del resto. Los aparadores, cómodas con tablero de mármol o sillas de anea pasan al camión si están bien conservadas; el hierro, aluminio y cobre bajan la factura final junto a los electrodomésticos funcionales. La madera maciza de las casas viejas del Centre y loza añeja tienen su propio valor en este inventario.

El material que no tiene mercado se separa por tipos dentro del patio mismo antes de viajar al gestor autorizado con el justificante correspondiente. Pinturas, aceites o envases agrícolas van a un tratamiento específico distinto desde la primera visita. Cada fracción cuenta aparte y resta directamente del total para evitar sorpresas cuando devolvemos las llaves.

Separamos también cajas antiguas de fruta de plástico y madera si aparecen en los masos o garajes anexos, junto con motores pequeños que suelen quedar guardados tras la cosecha. Todo lo recuperable suma dinero antes del trabajo; el resto se gestiona por peso sin ocultar nada al propietario.

Te atendemos directamente

¿Resolvemos tus dudas?

Una llamada basta para orientarte en Alcarràs y la provincia de Lleida: te escuchamos y te damos una respuesta concreta.

690 220 944Respuesta rápida · Sin compromiso